En una sociedad obsesionada con elevar su vibración, con la expansión, con esa luz, que simula perfección, gozo, etc.
Descubrir aceptación en los momentos densos (“obscuros”), es el faro que acompaña y guía genuinamente a otros seres hacia la reflexión de sí mismos, a la contemplación de la obscuridad, a la recepción del vacío, a la comodidad en la incomodidad, a la valoración del silencio, y a poner al servicio dicha densidad transmutada en pura vulnerabilidad y consciencia.

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