












En Enero 2022 llegué a Cancún con la idea de quedarme solo unos días.
Había venido para acompañar una ceremonia de inicio de año 2022 junto a una gran amiga, sin imaginar que ese encuentro marcaría el comienzo de una nueva etapa en mi vida.
Aquella primera ceremonia fue mucho más que un evento.
Fue el inicio de una comunidad.
Después de ese encuentro comenzaron a surgir nuevas invitaciones, nuevas ceremonias y personas que, poco a poco, empezaron a formar parte de este camino.
Durante esos primeros meses viví en Dream Lagoons Cancún.
Cada mañana, antes de que la ciudad despertara, compartía meditaciones abiertas al amanecer.
Sin darme cuenta, esas mañanas comenzaron a reunir a personas que buscaban exactamente lo mismo que yo estaba aprendiendo a cultivar: un espacio para respirar, detenerse y comenzar el día con presencia.
Con el tiempo, algunas de esas personas se convertirían en grandes amistades.
Una de ellas, años después, también se convertiría en mi marido.
Al mismo tiempo, compartir mi proceso en redes sociales comenzó a abrir nuevas puertas.
Fue así como llegaron las primeras colaboraciones con espacios de bienestar en Cancún, donde comenzaron las primeras experiencias de Sound Healing dentro de la ciudad de UNA ALMA.
Mirando hacia atrás, entiendo que ninguna de esas cosas estaba planeada.
Llegué para acompañar una ceremonia, y construí UNA ALMA.
Poco a poco, la vida fue mostrándome que este también podía convertirse en mi hogar.
Y con él, comenzó a nacer una comunidad que sigue creciendo hasta el día de hoy.


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